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Entrevista por Ignacio Flores-Antunez

A

  Evangelina Elizondo nos la sabemos de memoria la mayoría de los mexicanos. Los anteriores y los actuales. Primero sus audiciones en la radio, luego en el teatro, después como actriz de cine, donde hizo carrera profesional y se volvió internacional, más tarde empresaria y, hoy día, pintora, con un ascenso vertiginoso a los estrados de las exposiciones artísticas: en un plano definitivamente profesional.

Yo la conocí hace unos diez años, en el terreno de la plástica pictórica. Pero la recuerdo desde mi infancia, allá en mi pueblo natal, Teloloapan. Allá, por esas calles empedradas, gritando su nombre por el alto parlante, el dueño del único cine de la ciudad, el Regis. Era importante que el público supiera de la participación de Evangelina Elizondo, con Adalberto Martínez, Emilio Fernández, Pedro Armendáriz, Pedro Infante y otros grandes de ese cine mexicano que vivimos fuertemente en los años cuarenta.

Actualmente, Evangelina aún transita por las pantallas televisivas, demostrando su talento como actriz de aquellos filmes que nos siguen proyectando. Así pues, la difusión de su nombre y su presencia se volvió una permanencia prolongada, y sigue vigente. Aún contemplamos a la guapa, risueña, simpática y jovial Evangelina y la perseguimos por los televisores hasta reírnos con ella, y deleitarnos con sus actuaciones blancas, de buen humor, de felicidad y gran alegría.

Y hoy, a estas fechas, la señora Evangelina Elizondo continúa siendo la gran entusiasta existencial, de negocios, viajera, fotógrafa, amén de haberse consagrado ya como pintora. De ello dan testimonio las múltiples exposiciones que ha realizado en México y otras en el extranjero.

Específicamente en el arte, se ha preocupado por encontrar nuevas formas de expresión artística plástica. Para ello, ha practicado incansablemente.

Recientemente, sintió la necesidad de observar otros panoramas que le sirvieran para desprenderse del discipulado que ha tenido con maestros mexicanos, emprendió una aventura audaz, tomó un curso de fotografía y luego se fue a viajar por siete países Árabes, lugares muy lejanos de nosotros y esto le sirvió maravillosamente.

Evangelina cambió su rumbo, afirmó su determinación de convertirse en una pintora singular, y lo logró. De ello hablan ampliamente sus más recientes trabajos, expuestos en el Centro Libanés, unas semanas antes de que me encontrara con ella para entrevistarla.

Esa exposición atrajo, en la noche inaugural, cientos de personajes de la vida cultural, artística, política y social de México. Eva, como le dicen sus amigos, hizo esa noche la gran noticia. Dejó de exhibir durante algunos años, para venir a confirmar su vocación de pintora precisamente ahora, a su retorno de ese viaje que le llevó varios meses.

En ésta su exposición, una de las más concurridas a las que he asistido, en tratándose de sus realizaciones, mostró a los habitantes de Arabia con sus vestimentas típicas, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, los beduinos, los caminantes nómadas, viajeros en camellos, envueltos en sus grandes mantos y cubiertos con raros y enormes turbantes, costumbrismos ancestrales que respiran antigŁedad, leyendas, tradiciones... Una excelente exposición de obras en las que abunda la fuerza vital de esos personajes de fuertes gestos, de presencias robustas, donde los colores son diferentes a los de otras regiones terrestres. Obras en las que la técnica ha madurado, el dibujo igualmente, la composición y el equilibrio en la estructuración de cada obra, todo esto muestra a una pintora que ha sabido aprovechar el tiempo, que se ha entregado absolutamente al quehacer pictórico. Ahora nos disponemos a saber más de esta interesante dama, de esta mujer talentosa y trabajadora incansable... .

EVANGELINA ELIZONDO

La encontré en la calle de los Ahuehuetes, allá por los bosques de las lomas. Su casa, no grande, de dimensiones regulares, está inspirada en las construcciones suizas, o algo por el estilo. De dos aguas, casi con filo que divide los techos, así como para cortar el viento y permitir que la nieve resbale y caiga. Quizá sea mejor decir que Evangelina vive como en una casita de campo. Allí nos recibió para grabar estos apuntes, resultado de la entrevista que nos concedió con varias horas de duración.

Con palabra fluida y rápida, de sonido más bien fuerte y limpio, desde sus ojos inquietos y con su presencia de gestos simpáticos y risueños, la destacada artista nos habló ampliamente de su vida, sus orígenes, su niñez, juventud, madurez y de su fructífera vida actual... "Nací en el Distrito Federal y me crié en el norte del país. Mi padre, 'Don José Ricardo Elizondo, era de Monterrey, y mi madre, Doña Evangelina López Llera de Elizondo, es de San Luis Potosí. Mi niñez fue agradable y hermosa. Mis padres se entendían muy bien, ellos respetaban la libertad del ser humano. Cuando miro para atrás, me encuentro con que lo más valioso que me dio mi padre, fue el respeto a mi libertad; me dio el derecho de escoger mis estudios, mis amigos, mis actividades artísticas, etc. ... esto fue muy importante para mi desarrollo y me dio desde muy joven la responsabilidad de mi vida.

Siempre me consideré la consentida de los dos, y también de mis hermanos. Mis estudios fueron pocos; entonces no se estilaba que las mujeres de esa época estudiaran carreras largas, que fueran a las universidades. Muy pocas eran las que lo hacían, y en una sociedad de clase media-alta a la que yo pertenecía no era común. Nuestros padres nos preparaban en nuestros hogares. Nos ponían maestros de idiomas, que teníamos que aprender, nos hacían tomar clases de guitarra, de historia del arte, se interesaban en que entendiéramos de ópera, de ballet, nos enseñaban excelentes modales y sobretodo nos adiestraban para ser buenas amas de casa. Mientras mejores pasteles o cosas hogareñas hiciéramos, más nos aplaudía la sociedad. En la cultura general que se me dio en mi casa iban incluidas las bellas artes, en las cuales yo me identificaba. Las artes se me dieron como herencia, por añadidura, como dice la Biblia. Mi abuela cantaba ópera, y un hermano de mi madre también; era común que de ellos recibiéramos clases de canto. Mi madre tocaba la guitarra y el piano; y mi padre tenía conocimientos de pintura y le encantaba que yo pintara. Todo este ambiente me rodeaba y me iba formando. Mi padre me compraba todos los cuadros que yo pintaba y me daba por cada uno $500.00 pesos.

En la escuela, recuerdo que tenía buena memoria y me confiaba en ello, me distraía todo el tiempo y a fin de año estudiaba unas tres o cuatro semanas, y pasaba los exámenes. Tenía gran capacidad de memorización. Veía un libro, lo leía y se me quedaba lo más importante de su contenido. Hasta hoy mi memoria es muy buena, y durante mi carrera de actriz me ayudó muchísimo.

"Hablaba yo de mis padres, y desde luego creo que mucho influyó en mis logros personales el que en mi casa no hubiera muchos problemas. No existieron grandes discusiones. No había tampoco carencias. Era un hogar realmente feliz, y se sentía más que nada esa libertad que respetaron siempre mis padres; me dieron seguridad que me ha acompañado siempre, y una frase de mi padre que se me grabó en el corazón: "No hay más que una manera de hacer las cosas, y es hacerlas bien..."

¿Cómo fue tu carrera hasta que llegaste al cine?

"Sucedió un día, siendo una adolescente. El mayor de mis hermanos -José Carlos- oyó en la radio que anunciaban un concurso, para hablar y cantar la voz de la Cenicienta. Entonces él vino a decirme: "Eva, tú puedes hacer la voz de la Cenicienta... tienes una voz muy dulce... entra al concurso, yo te llevo..."Y mi hermano me acompañó a la XEW. Me hicieron muchas pruebas y al final gané el concurso, lo cual hizo muy felices a mis padres. En ese entonces no tenía yo idea de lo trascendental e importante que iba a ser, el que yo doblara el personaje consentido de la Cenicienta. Este cuento trasciende en el habla hispana, y ahí está mi voz".

-¿Qué edad tiene esta Cenicienta que hiciste?

"La grabación se realizó cuando tenía veinte años, y aún me siguen relacionando con ella. Siempre seré la Cenicienta de Walt Disney. Quizá nuevas generaciones no me conozcan, pero eso no importa; la Cenicienta y su voz allí estarán en el tiempo...

Ahora soy abuela y mis nietos vienen a decirme: "Platícame de la Cenicienta, ¿cómo pudiste ser tú la Cenicienta? ..."

Cuando terminé la grabación, me invitaron a Los Angeles, California. Allá me hicieron una presentación muy bonita, me regalaron todos los muñecos de Walt Disney.

De ahí me llamaron para hacer teatro musical. Y canté la música de la Cenicienta en el Teatro Blanquita, SA LA CA DU LA...CHAL CHI CO MU LA, BI BI DI BA BI DI BU... Una gran escenografía, un gran zapato de donde salía yo... La gente se sorprendió con la música infantil y dulce de la Cenicienta, pero les gustó mucho y la hicieron un éxito.

En este mismo teatro se encadenó mi incursión en el cine. Una noche, después de mi actuación, pasaron a verme Don Raúl de Anda y Gilberto Gascón. Entró el Charro de Anda a mi camerino y desde su gran puro me dijo: "¿ Le interesa hacer cine? "... Y me dejó su tarjeta.

Me contrataron en forma exclusiva para hacer películas. Ellos dos son responsables de mi formación como actriz. Me pusieron maestros, todos los necesarios, de la mañana a la noche. Desde ese día empecé a amar mi carrera ya ponerle todo el corazón".

-¿Recuerdas tu primera película y cuántas has filmado?

"Las Locuras de Tin Tan", con Carmelita González. Hice después "La Intrusa", con Rosario Granadas, y seguí filmando películas, 62 de ellas. Estas pasan y siguen pasando todavía en las pantallas. Así es como sigo en el recuerdo de la gente".

-¿Gustas de ver tus películas, y cuál es tu juicio de ellas?

"Cuando anuncian mis películas, me llegan varios telefonemas comunicándomelo. Si tengo tiempo las veo, algunas veces acompañada por algún miembro de la familia. Estas películas toman parte en la historia del cine mexicano. Claro que me gusta verlas y analizar lo que estuvo bien y lo que estuvo mal. Lo que casi siempre sucede, es que el servicio de la casa no se pierde ninguna. Me agrada mucho ver lo que estuvo bien hecho, lo que ah í quedó y que sigue pasando a las nuevas generaciones. Todas estas cosas son parte importante de mi vida".

¿En tu vida de actriz no hay películas que te hagan ver que hiciste algo mal?

"Las historias que siempre se me ofrecieron, fueron blancas, quiero decir, cómicas, musicales, de vaqueros, etc. No se me dieron películas de desnudos o de temas morbosos. Ahora que ha pasado el tiempo, me alegro de no haberlas hecho. Hubiera sido muy triste para mí que después de haber sido la Cenicienta, hubiera yo actuado en temas fuertes. ¿Cómo podría explicárselo a mis hijos y nietos? No las hice, y qué bien que no las hice. No puedo explicarlo mejor".

-Evangelina, ¿qué es primero en tu vida, el cine o la pintura?

"Primero fui actriz. Me entregué muchos años a la actuación cinematográfica con amor. Pasó el tiempo, y después de muchos años de interpretar infinidad de personajes diferentes, me hice la siguiente pregunta: Evangelina, ¿qué es lo que quieres hacer por el resto de tu vida, interpretar personajes diferentes o el tuyo propio? ...El mío propio, fue la respuesta... Así empecé a retomar la pintura que desde niña me había gustado... Maestros, técnicas, conocimiento del material, tendencias, el estudio de los grandes maestros del pasado y del presente, etc... Entré de lleno a la-pintura".

-¿Qué diferencia esencial, de acuerdo a tu modo de ser, encuentras entre la actuación y la pintura?

"La gran diferencia es la libertad. En la pintura el artista es libre, en el cine no. En el cine formas parte de un equipo que debe trabajar de acuerdo, estás en cierta forma programada; te entregan una historia; el director, como lo indica la palabra, dice cómo debe de hacerse todo, el vestuario, el peinado, el maquillaje y sobre todo la actuación. En la pintura tú eres todo el equipo, tú decides, sale el tema de adentro de ti, y la realización es total responsabilidad tuya. Todos estos conceptos no tienen nada que ver con el profundo respeto y amor que le guardo al cine".

-Llevas ya 17 años pintando. ¿Cuál es la más grande satisfacción que te ha dado la pintura, y cuál fue la más grande satisfacción que te dio el ser actriz?

"Recuerdo cientos de satisfacciones, pero puedo enumerarte algunas. En cuanto a la pintura, el sentirme libre de pintar lo que yo quiera, exponer en otros países con otros pintores, con grandes maestros, plasmar lo que deseo dejar en el tiempo, etc...

En cuanto al cine, las satisfacciones fueron y siguen siendo enormes. Los estupendos amigos que aún conservo, el hecho de actuar cerca del talento de los demás, filmar en otros países, dejar al público que se te acerque, que te quiera, que te hable de "tú" todo el mundo, recibir el aplauso de tus propios hermanos, etc... etc...".

-Estudiaste pintura con varios connotados maestros, y te sientes bien. Hay algunos artistas de renombre que aseguran que la enseñanza de las artes en academias o a través de maestros, más perjudican al alumno que lo benefician, porque les impide dar salida a su propia originalidad. ¿Qué dices de esto?

"Yo opino lo contrario. Sería tanto como querer hablar un idioma sin estudiarlo; lo podrás hablar, pero nunca bien. Creo que primero viene la preparación. Cuando se siente la necesidad de pintar, quieres hacerlo, pero no sabes por dónde empezar. Es aquí en donde intervienen las enseñanzas; para eso están las academias y los maestros; ellos han recorrido un largo camino de aprendizaje, de largos años de dibujo, de prácticas con diferentes materiales, hasta que descubren su color, su técnica, su tendencia y su estilo. Esto es lo que ellos te van a transmitir y mientras te enseñan sus propios trucos y secretos, tú encontrarás los tuyos propios. Cuando ya tienes las bases principales, cuando ya no se cometen muchos errores al pintar, es cuando comienza el descubrimiento de uno mismo. En este punto es cuando empieza a surgir la personalidad del pintor.

Durante el tiempo de tutelaje, el alumno sigue las huellas de su maestro, se toman sus ideas, se le imita. Todo esto sirve para que se te quite el miedo. Aprende uno a buscar, a investigar, a descubrir el color, las mezclas, etc. La práctica constante, el empeño, el tesón, el dar todo tu tiempo sin regateos, el estar en lo que haces sin descanso... es lo que puede convertir a un simple pintor en un pintor con personalidad, con color propio, que tenga originalidad y se le reconozca en nuestro arte contemporáneo y también en el internacional".

-Durante unos años te perdí la pista. No supe de exposiciones de tu obra, ¿qué fue lo que pasó? ¿Por qué ese silencio?

"Estuve activa, como siempre. Seguramente estuve con algunos maestros aprendiendo algo, y si no expuse, quizá fue porque no tenía yo nada importante que mostrar al público. Pasé algún tiempo leyendo, consultando enciclopedias, libros especializados en la parte norte del Continente Africano.

Un día me nació el impulso de estudiar a fondo lo que ya pintaba, los árabes, los desiertos, oasis, sus costumbres, vestimentas, etc... y me dediqué a estudiar todo lo relacionado con el tema. No quise aventurarme a viajar a estos países sin conocer su cultura en general, su geografía, clima, moneda, comida, religión, etc... En esto invertí dos años de mi tiempo".

-¿Y realizaste ese viaje?

"Desde luego que sí. Un impulso nunca lo dejo sin concluir. Antes de salir a este viaje, había hecho dos exposiciones con temas del desierto, nómadas, berbers, beduinos, camellos; pinté y dibujé esos personajes maravillosos de cuentos bíblicos. Ahora tenía que verlos de cerca, vivirlos y sentirme en el medio de esas gentes maravillosas.

Así llegó el día y partí directo a Marruecos. Bajé por la costa hasta Agedir y pasé al desierto español. Fez, Marrakech, Mekenes, Casablanca, Rabat. En Argelia, Biskra, Ghardaia, Bou-Saada, Tamenrasset, Djanet... Volé a Túnez, viajé por la costa, Hammamet, Sousse, El Djem, Sfax, Gabés, Matmata, Douz. La puerta del desierto, así le llaman... Seguí a Egipto, Cairo, El Giza, El Minya, Valle de los reyes... Memphis, Sakara...etc. Volé a Kenya, Nairobi, Malindi, Mombassa, Lamú, estuve en la reserva de Masai-Mara, que está exactamente en la frontera con Tanzania.

Me llamó mucho la atención la mezcla de razas que se ha dado en la costa africana. Han llegado corrientes de Arabia y se han mezclado con los africanos y así me encontré con mujeres que se tapan el cuerpo con su Kanga Africana y se tapan la cara con el velo Árabe. Bellísima combinación... "

-¿Qué aprendiste de esencial o qué sentiste en aquellos desiertos y entre aquella gente?

"Cuando te desplazas de la vida a la que estás acostumbrada, y te encuentras al otro lado del mundo, entre gentes, costumbres, climas, comidas, idiomas, religiones diferentes, casi te sientes otra persona. Tienes que desarrollar una gran capacidad de adaptación al medio que te rodea. Empiezas a vivir de diferente manera, todo es sorprendente, raro, hermoso, extraordinario, místico, etc... Me daba a entender con señas y algunos me entendían el francés. Pero lo más maravilloso es cómo se comunican las gentes de diferentes continentes, aunque no hablen el mismo idioma.

Sentí que vivía en algún lugar detenido en el tiempo, como si no hubieran pasado los siglos. Pasé por lugares en donde podía yo identificar a los personajes bíblicos de la época de Jesús. Este sentir lo llevaré en mi corazón hasta que muera.

En los desiertos se agudiza la soledad... arena, dunas, dunas... dunas... Se puede contemplar la inmensidad infinita, hasta donde te den tus ojos... Ahí te sientes una migaja, eres nada, estás frente a una partecita de la creación de Dios... ¿Cuántos siglos habrán pasado para uniformar la arena de los desiertos? Sólo Dios lo sabe. Y la salida y la puesta del Sol, espectáculo increíble. Qué afortunada he sido, cuánto me ha querido Dios, para mostrarme pedacitos de Su creación... Las ventiscas de arena que cortan la cara, las temperaturas de calor que casi te queman, el valor que adquiere el agua, el sufrido camello que resiste el desierto, la simplicidad de vida, el llevar todas tus pertenencias en la joroba de un camello, escoger cualquier punto de la tierra para plantar tu tienda y vivir ahí por el tiempo que quieras y cuando tú lo dispones sigues tu camino errante... Se siente ser dueña del mundo, se es libre en forma total. Entre cinco y seis de la tarde oran. Estén donde estén sacan un tapete y se hincan a orar, con dirección hacia la MECA.

Me identifico mucho con la simplicidad de vida de estas gentes, es algo que me gustaría vivir, aunque nunca lo logre. Yo soy occidental, Con otra forma de vida, acostumbrada a las comodidades que nos dan las grandes ciudades, pero me doy cuenta de que nos encarcelamos en nuestra propia forma de vivir, nos convertimos en guardianes de las posesiones, y perdemos la libertad".

-Evangelina, desde que nos conocemos, has practicado el dibujo lineal, el puntillismo, la figura desnuda dentro de una pintura fantástica surrealista, ahora las vestimentas largas ocupan el centro de atención en tus nuevas pinturas, ¿quieres hablamos algo de esto?

"La vida está en la evolución. Si yo pintara muy bien las uvas, y me pasara toda la vida pintando uvas, estaría liquidada. Pero si puedo pintar, aparte de las uvas, rostros, manzanas, árboles, animales, pájaros y la anatomía humana, esto para mí quiere decir que evoluciono, que avanzo, que vivo y vibro.

Primero hice lo que mis maestros me pidieron que hiciera; así practiqué el dibujo lineal, el puntillismo, la acuarela, el temple, acrílicos, óleos y mural en imprimaciones húmedas. En seguida empecé a poner en práctica mis propias mezclas de color, mis ideas. Ahora mi atención está puesta en el tema que pinto: Los Árabes, incluyendo todo su hábitat. El desnudo lo estudié y lo pinté en el momento de su oportunidad; no lo pinto más porque el tema en el que estoy involucrada no lo necesita.

He pintado gran diversidad de temas, hasta llegar a lo que ahora pinto. No sé qué pintaré después, no puedo asegurar nada. He estado pintando todo lo que vi y como lo vi, con sus colores propios, en los ropajes, en sus calzados, las tonalidades de sus cielos, sus desiertos, sus animales, los oasis. Todo lo que vi lo traigo grabado en mi mente, lo tengo presente en cada pincelada que doy, y con la ayuda del material fotográfico que traje, completo mi visión para efectuar mi obra".

-La serie de fotografías que en alguna ocasión se expusieron, ¿son tuyas?

"Sí, son mías. Antes de efectuar mi viaje, tomé un curso de fotografía con el maestro Mario Nader, en la Universidad Anáhuac. Tomé buenas fotografías en general, pero muchas salieron más que buenas. El paisaje me lo dio, las gentes y sus atuendos fueron suficientes para fotografías espléndidas.

De esta serie de fotografías salió la primera exposición que presenté después del viaje, en el Centro Libanés, en la ciudad de México.

No quiero perder el impulso que ahora me mueve; llevo conmigo la definitiva experiencia que me dejó mi aventurado viaje; vivo cada día esas sorpresivas presencias de todos los lugares que visité y viví, por horas, por días, por meses... Ahora quiero detenerme en esos parajes, detener mi tiempo como el de ellos, adentrarme en su hábitat, y plasmarlo en los lienzos. Sacar de lo más recóndito de mi alma los recuerdos más importantes, los más místicos y tiernos. Pintar a los niños y a los viejos con sus miradas profundas y transparentes. Pintar a las mujeres con toda su hermosura Y su esclavitud. A los hombres transitando por los desiertos, a los sufridos camellos con su carga y su sed. A las mujeres tatuadas Berbers, a los nómadas con sus cuarenta años de recorrido, a los beduinos con su piel renegrecida y dura. A las caravanas de pueblos enteros, a los oasis con sus aguas verdes y llenos de palmeras y dátiles dulces. Quiero pintar a los encantadores de serpientes, a las cartomancianas, a los viejos que explican el Corán debajo de un gran paraguas, a los que cuentan historias sobre un tapete, con grandes turbantes. A los que adiestran monos para la diversión de las gentes que asisten a las Midinas (mercados). A los que pintan de colores las diferentes lanas para tejer tapetes. A las que venden collares, a los bailarines, a los aguadores, a las que venden babuchas y velos, a las que venden comida, a las que se alquilan para amamantar a los niños pequeños. Cuántas cosas llevo en mi pensamiento. ¿Me alcanzará la vida para pintarlas? ".

-Conociéndote como te conoce tanta gente en el país, y en otros lugares del mundo, incluyo amigos y familiares, has sido aceptada como pintora, sin más problemas, aunque originalmente se te conoce como actriz de cine?

"Con quienes me conocen, con el público en general, no he tenido problemas. Me aceptan tal cual soy, con lo que yo haga. Con los amigos y familiares, menos. Los más íntimos saben que soy pintora desde siempre. Es cierto que los demás me conocieron primero como actriz, aunque paralelamente me distraía yo en dibujar cuando estaba en locación de alguna película. Dibujaba en mis días libres, en mis descansos, en los camerinos de los teatros nunca faltó mi mesa de dibujo, o en mis vacaciones. Siempre cargaba con mi equipaje unos lápices y un cuaderno de dibujo. En cuanto a los críticos, yo los comprendo. Algunos especializados en artes plásticas, hicieron juicios prematuros, otros no dieron crédito a mi actividad pictórica, les faltó información, comunicación. Posiblemente creyeron que yo salía del cine y me lanzaba a hacer pintura solamente por terapia ocupacional.

Pinto y dibujo desde los diez años. Mis primeros maestros fueron el maestro Rangel, el maestro Sanders, De La Rue, la maestra Córdova, etc.

Ahora ya he acumulado 17 años de pintar, las cosas van avanzando, he presentado exposiciones en Canadá, Estados Unidos y México. Envío serigrafía a Inglaterra y Japón. Estoy contenta trabajando, y mis logros me hacen sentir el impulso de seguir adelante".

-¿Crees que se trata en ti de una vocación dual?

"Nací para expresarme a través del arte, nací artista, me lo regaló Dios, no es mérito mío... Si lo hice bien en el cine, ahora lo haré mejor en la pintura. Tengo toda la preparación y la acumulación de experiencias de mi vida de actriz; esto me enriqueció y me hizo más sensible a los colores, a la pintura en general. Cuando empecé a pintar de tiempo completo, ya había recorrido el mundo actuando y cantando, experiencia tras experiencia... Me encuentro en el umbral de una gran carrera, con el carácter ya formado, el temple bien puesto, y con el conocimiento total de qué es lo que quiero. Todo esto sólo se te da con la vida, con vivirla. Lo mejor de mí todavía no está hecho, voy avanzando, como ya dije. Mañana haré cosas mejores... y después también mejores. El ser humano no va para atrás..."

-¿Qué piensas lograr con tu pintura o hasta dónde quisieras llegar?

. "Yo no puedo predecir hasta dónde llegaré -comparada con quién-. Te daré un ejemplo: Van Gogh fue, humanamente hablando, un pobre diablo, pero nunca dejó de pintar, era su verdadera vocación. Lo trataron mal como pintor. Repito, pero nunca dejó de pintar... La crítica no le importó nada... Así yo, no sé hasta dónde pueda llegar o no llegar... Comprendo y respeto a los críticos, pero no son la parte medular para que yo pinte. Yo soy pintora, quiero pintar, estoy pintando, y seguiré pintando... La crítica señala lo bueno y lo malo, pero ¿qué pasa con un "crítico" impreparado? Si la crítica es favorable hace daño por su impreparación, y si la crítica es negativa, te hace más daño.

En todos los casos, el crítico de artes plásticas, el de música, el de danza, literatura, etc... debe ser un gran maestro, bien documentado, conocedor total de lo que critica, debe saber de historia, de filosofía, de sociología del arte, porque todo tiene algo que ver con las artes. El crítico debe hablar con imparcialidad, con frialdad si fuera posible, de aquello que está criticando. Ser un profesional absoluto, un maestro de maestros. Olvidarse de que tal o cual es su amigo, su compadre, o un recomendado. Nada de esto, porque si toma en cuenta estos factores, la suya no será una crítica imparcial y justa. En nuestro medio abundan las preferencias, inclinaciones por ismos determinados. Y aquí agregan otra cosa: ¿Cómo si fue actriz se atreve a ser pintora? ... Pobre de Miguel Ángel Buonarroti, con tantas facetas como tuvo, con nuestros críticos no le hubiera sido posible".

-¿Crees que la crítica de arte influya en el comprador o en el coleccionista?

"En algunas personas sí y en otras no. Las que necesitan un asesor para comprar, siempre recurrirán a lo que leen de los críticos. En cambio los que saben verdaderamente de pintura, no necesitan de nadie para comprar; ellos saben ver perfectamente por su propia cuenta.

Lo que estamos hablando es muy abstracto. Imagínate que a un crítico le guste el arte académico solamente; esto hará que él tenga una mayor información sobre esta rama del arte, pero ¿qué pasa con las diferentes tendencias como: surrealismo, abstraccionismo, pintura geométrica, cubismo, etc. etc...? El crítico no tendrá el mismo interés, ni estará tan bien informado como sucede con el arte de su preferencia. Y éste será el arte que recomiende a los compradores que le pregunten.

El artista debe esforzarse por realizar una obra de cualidades indiscutibles. Presentarla al público sin importarle el qué dirán. Seguir trabajando el mayor tiempo posible y esperar a crecer con su obra y con el tiempo..."

-Dinos, Evangelina, ¿se puede pensar que la pintura viene a ser un nuevo negocio para ti, ya que tú eres una mujer de muchos negocios?

"Entender la pintura como negocio, es un pésimo principio. No es un nuevo negocio para mí. Mis obras se venden caras o baratas, depende con quién me compares... Yo pinto lo que siento que debo pintar, en el momento en que lo siento, y no pienso en pintar porque lo vaya vender muy bien. Pero cuando un pintor empieza a tener calidad indiscutible, sus obras solas pueden convertirse en un ingreso importante".

-Evangelina ¿en dónde hay mejor mercado para tu obra?

"Aquí en México, en Estados Unidos San Antonio, Dallas y Nueva York, en Canadá Toronto, y para mi serigrafía en Londres y Tokio".

-¿La intensidad de tus colores te presenta como una mujer eufórica, violenta, inquieta, o sólo pintas la realidad como la ves?

"Definitivamente mis tonos tienen qué ver conmigo, yo los hago, los mezclo, los diluyo o los espeso... los colores son el resultado de lo que ven mis ojos y mi espíritu. Si mi estado de ánimo, mi felicidad, mi hábitat, están bien, mis colores también están bien. Cuando tengo una pena considerable, no pinto. Para pintar necesitas el tiempo, la tranquilidad, la soledad, la paz contigo, el lugar adecuado, etc. Y cuando todo esto se te da, todo sale muy bien. Cuando te involucras definitivamente en una obra el color sale solo; no me preocupo por hacer mezclas; se van haciendo ellas y llega un determinado momento en que no sabes si tú eres la pintura y el color o si la pintura y el color son tú".

-Evangelina, ¿podría decirse que tus contactos como artista de cine te hacen más fácil tu desenvolvimiento como pintora; es decir, la gente te conoce, tienes muchas amistades, y por lo mismo, te es más fácil vender tus cuadros" en comparación con los artistas de la plástica que no tienen un pasado artístico como el tuyo?

"Me hiciste dos preguntas. Te contesto la primera. El que haya sido yo artista de cine, no altera en nada, absolutamente, mi calidad como pintora. Quiero decir que una buena galería no va a aceptar mi obra si es mala, sólo porque yo haya sido actriz. Esto no puede ser.

En cuanto a que me sea más fácil vender por contar con un pasado artístico, tampoco es así. Las personas que me aplaudieron como actriz o como cantante de revista musical, lo que menos hubieran querido es que yo dejara de actuar. No les interesa la pintura. Al público de teatro, le interesan las actrices en el teatro. Lo mismo pasa con las luminarias de la pantalla cinematográfica; su público quiere verlas en películas. Entonces, puedo decirte que para mi pintura no tengo el mismo público que tuve cuando actriz. Son personas diferentes a las que les gusta lo que pinto.

Al mismo tiempo, me estás comparando con los artistas de la plástica que no tienen un pasado artístico, y me preguntas si me es más fácil vender a mí que a ellos. Y te contesto que no lo sé; ignoro lo que ellos venden, la cantidad de obras que producen y cuántas exposiciones han hecho. De todo esto me entero por encima, como cualquier lector de las noticias diarias.

Existen muchos clientes de mi obra original y serigráfica que no me conocen, ni saben que fui actriz. Me refiero a los que compran en las galerías de Estados Unidos, Canadá, Inglaterra y Japón. Siento que tú estás limitándome a México.

-En tu exposición del Centro Libanés había muchos o varios políticos, ¿también has entrado a esta esfera?

"Son mis amigos. Pedro Ojeda Paullada, Mario Moya y Marcela, el Embajador de la República Árabe de Egipto señor Aziz Scif El Nasr, el Embajador de Argelia señor Zeroume Yazic... y otros que se escapan a mi memoria".

-¿Crees tú que el artista plástico debe participar en la política, o debe quedarse al margen de ella y dedicarse a producir su obra?

"Esta es una decisión muy personal y muy respetable en todos sentidos. Cada pintor tiene sus inclinaciones muy claras hacia la temática que pinta. Cada quien debe hacer lo que más quiera y desee hacer".

-Evangelina, si para ser tomada en cuenta como artista de la plástica, tuvieras que borrar la imagen que tienes como una bella actriz del cine nacional, ¿lo harías?

"Me estás haciendo una pregunta que no viene al caso. Tú mismo me estás tomando en cuenta al incluirme en este libro. La voz de la Cenicienta ya trascendió. No tengo que considerar siquiera el "borrar" nada, ni quiero. Esa soy yo. Toda mi carrera cinematográfica logró hacer de mí lo que soy ahora. Estoy satisfecha conmigo, trabajo duro, no dejo nada al azar; estudio, medito, analizo. Cada día me levanto con la intención de ser mejor, en todo y para todos".

-De acuerdo con tus éxitos en la vida, ¿te sientes una mujer completamente realizada?

"Cada día que vivo, realizo mi existencia de la mejor manera y lo más feliz que puedo. Soy una persona que ama la vida. Gozo con todo lo que me rodea, empezando por la luz, el calor del Sol, las plantas, los árboles, los animales en general. Gozo de toda la creación y principalmente del ser humano, de la comunicación que tengo con él, de la creatividad, de la ciencia, de los adelantos. Me admiro de las flores y los insectos pequeños, los contemplo y me maravillo de su perfección. Me realizo a diario con mi familia, mi madre, mis hijas, mis nietos y mis yernos. No hay nada que me haga sentir más feliz que estar sentados todos a la mesa, para hacer la oración y después empezar a comer. Me gusta jugar con mis perros, o ir a ver montar su caballo a la menor de mis hijas. Me intereso en sus problemas, me gusta ayudar a resolverlos...

Es así como yo me realizo a diario, pero estaré completamente realizada el día que deje yo de existir. Entonces podrán decir mis hijas: "Mi madre fue una mujer completamente realizada...".

- Tú siempre has actuado como una mujer libre, desde que sé de ti. ¿Quisieras hablarnos de la liberación femenina?

"Dices que he "actuado" como mujer libre... No es así. La libertad no se puede actuar. O se es libre o no se es... Como dije al principio, mi padre respetó mi libertad desde niña. Y desde que nací me la regaló Dios. La libertad no es cuestión de documentos o de papeles que digan que eres libre: la libertad es un concepto al que cada quien le da su propia interpretación. Puedes tener libertad en una parte de tus actividades y en otra no. Puedes concebir la libertad como algo bueno, o puedes no querer la libertad. Te daré un ejemplo. Cuando Abraham Lincoln abolió la esclavitud en los Estados Unidos, muchos fueron libres, pero hubo muchos también que no quisieron ser libres y continuaron siendo esclavos. Según San Agustín, el hombre es tanto más libre cuanto más escoge el bien y se acerca a él... Se es libre interiormente, se siente ser libre. Tener derecho a escoger las diferentes opciones que nos presenta la vida. No se es más libre porque así lo decrete algún gobierno o algún líder...Es libre quien quiere serlo y quien sabe serlo".

-Evangelina,¿ eres creyente religiosa?

"Sí lo soy. Nací en una familia católica y practicante de su religión. Es fundamental, esencial, es alimento de mi espíritu saber y sentir que respiro, porque Dios quiere que respire... y sé también que en el momento en que El no quiera que respire, terminó mi existencia".

-Evangelina, veo que eres religiosa. ¿Para qué sirve la religión en un mundo que, moralmente, espiritualmente, amorosamente, está perdido y ya no parece tener remedio?

"Para que lo tenga. ¿Qué haría yo sin Cristo?.. El es uno solo y la división de lo bueno y lo malo no es creada por El, sino consecuencia del don divino y peligroso, que El hizo a Sus criaturas, de la libertad. Dios es amor, por lo tanto no puede acabar. Dios es caridad. Lo principal es entender que la caridad es la suma de todas las virtudes, es el sello de autenticidad de toda vida cristiana. Es esencial para nuestro mundo que existamos muchos cristianos, para transmitir el amor de Dios, que es la piedra angular del reino de Cristo acá en la Tierra, además de ser el fundamento de la realidad futura. El mundo no está perdido; al contrario, creo que estamos avanzando hacia Dios".

-Evangelina, ¿qué nos puedes decir acerca de lo que es la paz, precisamente en estos tiempos de guerras por todos los rincones del planeta?

"Hablar de paz, predicar la paz, insistir sobre la paz, y hasta otorgar un premio Nóbel de la paz... ¿Cómo es posible imponer la paz con la guerra? No encuentro lógica... Para mí, la paz es estar bien con todos los seres humanos, es trabajar con agrado, con amor, ayudar al prójimo, respetar las leyes, mejorar día con día... Es disfrutar de lo que tenemos, en vez de añorar lo que no tenemos. Es descubrir las cualidades de todos los que nos rodean, perdonar las faltas propias y las de los demás, saber ser generoso y amable, vivir con plenitud y alegría, aceptar el diario quehacer; es vivir en contemplación, y por último, vivir espiritualmente".

-¿Qué te parece el sistema político mexicano?

"La Constitución Política es muy buena, nuestras leyes constitucionales son buenas. Los que no estamos actuando bien somos los ciudadanos, porque hemos permitido que nos gobiernen mal".

-Según tú, ¿cuál es el más grande problema que le urge resolver al pueblo mexicano?

"El de la honestidad. El problema de la corrupción es lo más urgente que necesita resolverse aquí".

-¿Qué te parece el cine que se está haciendo actualmente en México?

"Creo que nuestro cine, es producto de la época que estamos viviendo. No nos podemos sustraer a las experiencias actuales. Un mundo de guerras, un mundo corrupto, una sociedad frustrada, un libertinaje, no puede hacer que el cine represente otra cosa. Esto pasa en el cine italiano, en el alemán, el francés, en el de cada nación. El cine representa lo que pasa en una sociedad determinada. Yo no diría que el cine mexicano es malo. Diría que está pasando por la etapa que nosotros, como sociedad, estamos viviendo"...

-¿Y el teatro?

"Nuestro teatro es excelente. He visto teatro en Londres, Buenos Aires, Estados Unidos, etc... y en muchas partes más..Puedes encontrarte con obras malas o actores regulares, pero no es el caso de México. Siempre he observado que los actores le ponen todo el corazón a sus actuaciones".

-¿Para qué sirve el arte en un mundo desmoralizado y desesperanzado?

"Sirve exactamente para equilibrar esas desesperanzas: Lo bello y lo feo, lo bueno y lo malo, el odio y el amor... El arte existe y es una bendición de Dios. ¿Qué haríamos en un mundo sin arte? ".

-Por último, Evangelina, como mujer madura e inteligente y de muchos éxitos, ¿qué recomendarías a las nuevas generaciones?

"Que investiguen muy bien lo que quieren hacer, que sepan descubrir su verdadera vocación, que estudien, que amen el trabajo, que le den lo mejor de sí mismos, que nunca se conformen con poco dentro de lo que es su profesión, que vivan documentándose, que hagan de su vida una constante ascendente hacia lo mejor en todo, que sean honestos, con ellos y con todos. Que nunca le hagan daño a nadie, que procuren hacer siempre bien las cosas y el bien a sus semejantes... En fin, creo que les recomiendo que intenten alcanzar la perfección total, que recuerden que son el futuro, y que siempre estén cerca de Dios".


Flores-Antunez, Ignacio. El juicio de los artistas II. Ediciones Tiempos Modernos S.C., Mexico 1986


 

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